miércoles, 15 de enero de 2014

La muerte, fría y oxidada
¿Cómo moverá esas alas de metal?


Tan sencillo como abrir el gas y echarme en el suelo, a descansar, a dormir. Por fin
Tapar un par de rejillas de ventilación, darle un abrazo a mi perra, escribir una nota que hable de peces.
Y cerrar los ojos. Sonreír.
Ojalá, dándole la mano a alguien tan cansado de la vida como yo. O simplemente alguien con una máscara de gas, que se eche a mi lado y me abrace antes de dormir. 
Un último baile. Con alguien que no llame a la ambulancia después.

Me gustaría no morir completamente sola.

sábado, 28 de diciembre de 2013

Escuchó aquel lazo deslizarse.
El sonido del rojo al caer.

Sus cabezas se poblaron poco a poco. Al principio eran niños que creían en lo que no se debía creer, pero con el tiempo se les cubrió el pelo de pájaros, hasta que en el cielo sólo quedaron los buitres volando en círculos imperfectos. Al final, eran nubes de tormenta con miedo a creer.

Y el sol se acercaba al horizonte.
"¡Esconded a los niños!", resonaba como el grito de una mujer que nunca había visto el cielo.
Cuando los niños estaban a salvo, caía la noche en el páramo.

Y dejaban de verse los buitres. Se abría la veda. Había que salir del valle.

Pero según sus pies subían, torpes, por las paredes de roca, la nube de pájaros que protegía sus cabezas desaparecía.
Ella le miraba con el terror pintado en los ojos, y él musitaba algo sobre ganar la lotería.

Nunca llegaron arriba.
El lazo rojo que los unía fue arrastrado por el viento.
Él la vio caer, y ni siquiera estiró la mano para intentar alcanzarla.
Vio su cuerpo roto en el suelo, junto al muro de roca.
Vio cómo los buitres se cernían sobre ella. Y volvía a crecerle el pelo, como una nube de tormenta.


Yo es que a veces sueño en verso, y otras veces sueño en sueños.

martes, 17 de diciembre de 2013

[Acotación]

Qué difícil es a veces sentirse solo. Tanto que da igual la gente.

Y el fuego.
Oh, el fuego que sube y arrasa con todo, reduciéndote a cenizas grises. Que se traba en tu garganta y te impide respirar.

Sentir que caminas sobre una capa de hielo tan fina que quizás ya esté rota y no seas capaz de verla.

Entonces caes al agua.
Demasiado cansado para salir a respirar, no te das cuenta de que te ahogas hasta que ves cómo el hielo vuelve a formarse sobre ti. Cerrando la jaula.

El fuego en el esternón. El hielo en los pies. Y el océano tras los párpados.
Qué difícil es no dejarse morir.

sábado, 7 de diciembre de 2013

Safe

I don't even think that you mind if I hate you.

And that only makes it worse.

I swear

But I try. I swear I do try.

Siempre he creído que al final la gente tiene lo que se merece, igual no por su buen corazón, a veces es sólo cuestión de inteligencia, astucia o de echarle mucha cara, pero al final, lo que tenemos es consecuencia de lo que sembramos.

Y yo no sé qué hago tan mal.

Supongo que sí soy tan horrible como pienso. Y por eso estoy sola. Tan irresponsable y tan vaga, tan mentirosa. Aunque lo niegue cuando me lo gritan.

Tengo lo que merezco. Y por eso no tengo nada.