Perdí el hilo de mi vida
intentando seguir el tuyo.
Costurera, costurera
¿qué se te ha perdido?
"Una aguja y un dedal".
Pues da tres vueltas y lo encontrarás.
miércoles, 21 de noviembre de 2012
jueves, 15 de noviembre de 2012
Mermelade
Tienes la actitud, tienes el coraje.
El resto es sólo cuestión de práctica.
Se puede aprender a sonreír; a amar y a odiar.
A sobrevivir aún sabiendo que no lo mereces.
A vivir cargando en la conciencia con todo cuando has aprendido.
Se puede aprender a cambiarlo todo.
A huir y esconderse tan bien que nadie lograría volver a encontrarte jamás.
O a sacarlo todo y dar la cara. A rebelarse contra todo y contra todos.
Pero no dejes que nadie te haga creer jamás que se puede aprender, o se puede olvidar, el cómo ser uno mismo.
No dejes que nadie intente enseñarte la actitud.
El resto es sólo cuestión de práctica.
Se puede aprender a sonreír; a amar y a odiar.
A sobrevivir aún sabiendo que no lo mereces.
A vivir cargando en la conciencia con todo cuando has aprendido.
Se puede aprender a cambiarlo todo.
A huir y esconderse tan bien que nadie lograría volver a encontrarte jamás.
O a sacarlo todo y dar la cara. A rebelarse contra todo y contra todos.
Pero no dejes que nadie te haga creer jamás que se puede aprender, o se puede olvidar, el cómo ser uno mismo.
No dejes que nadie intente enseñarte la actitud.
domingo, 11 de noviembre de 2012
Believe me.
Y de nuevo tirados en el suelo,
dándote la mano,
porque el corazón ya lo tienes.
Escuchando alguna canción maravillosa
que hable de algo horrible,
de esa guerra que no es nuestra,
de esa guerra que buscamos.
Una guerra que nos elevará por encima del suelo,
para desafiar la barrera del sonido.
Tú
sueñas con el cielo.
Y ambos sabemos que tarde o temprano
me tocará llorar tu cadáver de pájaro.
Yo
sueño con el fuego
pero tú aún no sabes nada del dolor.
Sigamos durmiendo,
sigamos soñando,
sigamos escuchando cada noche
canciones de guerra
y canciones de amor.
Canciones de mentiras
que nunca superarán nuestra realidad.
dándote la mano,
porque el corazón ya lo tienes.
Escuchando alguna canción maravillosa
que hable de algo horrible,
de esa guerra que no es nuestra,
de esa guerra que buscamos.
Una guerra que nos elevará por encima del suelo,
para desafiar la barrera del sonido.
Tú
sueñas con el cielo.
Y ambos sabemos que tarde o temprano
me tocará llorar tu cadáver de pájaro.
Yo
sueño con el fuego
pero tú aún no sabes nada del dolor.
Sigamos durmiendo,
sigamos soñando,
sigamos escuchando cada noche
canciones de guerra
y canciones de amor.
Canciones de mentiras
que nunca superarán nuestra realidad.
Búscame bajo la espuma de las olas
y juguemos a asustar al mundo
desde más allá de las sombras que le impiden ver.
Ven.
domingo, 28 de octubre de 2012
Préterito quasipluscuamperfecto.
Ella.
Ella era perfecta. Y perfecta murió.
El tipo de personas que no se junta con la gente como yo. El tipo de persona que te hace entender por qué existen las sonrisas. Ella, era perfecta. Caminaba como si conociese el ritmo que mueve al mundo, con pequeños pasos de bailarina, que nunca se desacompasaba, que siempre sabía lo que venía después. La conocí el día en que el sol se olvidó de salir, cuando ambas buscábamos su brillo escondidas de la lluvia en soportales derruidos. Yo entrecerraba los ojos, mientras buscaba su luz para que me guiase; ella miraba al cielo, lo buscaba como quien mira a un viejo amigo enrabietado, con la paciencia que otorga el saber que pronto se le pasará. Y quizá sólo porque no brillaba el sol la conocí.
Ella era perfecta. Como la melodía de un piano bajo unos dedos guiados sólo por un alma. Era rock and roll y tequila. Una risa irrefrenable que haría renacer cualquier imperio caído. Ella, que nunca mentía, que nunca dejaba conocer la verdad. Que más allá de nuestros torpes pasos, me llevó a las esquinas donde el viento tarareaba canciones que hablaban de decadencia y dolor... Y que semanas después me enseño cómo había hecho al aire recuperar la esperanza.
Era fuego líquido, un desierto de hielo, una fe innegable, una brisa pegada a mis huesos. Era todo eso y era mucho más. Era todo. Para mí. Pluscuamperfecta.
Ella era perfecta. Y perfecta murió.
El tipo de personas que no se junta con la gente como yo. El tipo de persona que te hace entender por qué existen las sonrisas. Ella, era perfecta. Caminaba como si conociese el ritmo que mueve al mundo, con pequeños pasos de bailarina, que nunca se desacompasaba, que siempre sabía lo que venía después. La conocí el día en que el sol se olvidó de salir, cuando ambas buscábamos su brillo escondidas de la lluvia en soportales derruidos. Yo entrecerraba los ojos, mientras buscaba su luz para que me guiase; ella miraba al cielo, lo buscaba como quien mira a un viejo amigo enrabietado, con la paciencia que otorga el saber que pronto se le pasará. Y quizá sólo porque no brillaba el sol la conocí.
Ella era perfecta. Como la melodía de un piano bajo unos dedos guiados sólo por un alma. Era rock and roll y tequila. Una risa irrefrenable que haría renacer cualquier imperio caído. Ella, que nunca mentía, que nunca dejaba conocer la verdad. Que más allá de nuestros torpes pasos, me llevó a las esquinas donde el viento tarareaba canciones que hablaban de decadencia y dolor... Y que semanas después me enseño cómo había hecho al aire recuperar la esperanza.
Era fuego líquido, un desierto de hielo, una fe innegable, una brisa pegada a mis huesos. Era todo eso y era mucho más. Era todo. Para mí. Pluscuamperfecta.
Aún me pregunto si fui yo quien cambió las cosas.
¿Tan importante sería, como para transformar su melodía? La música de la chica perfecta...
Quizá fui yo quien rompió su compás, como si tras un solo de piano entrase una pandereta en escena.
O puede que el mundo no entienda de perfecciones.
Quizá todo sea en realidad así de cruel.
domingo, 23 de septiembre de 2012
Can you try?
Quizás sea demasiado suponer que sólo por no estar muertos, estamos vivos.
...Yo sólo quería poder soñarlo; ni siquiera tenía que vivirlo. Pero el mundo no funciona así.
Olvidar las sonrisas y pintarse la cara con mentiras. Dejar de confiar.
Sobrevivir.
Supongo que parece más sencillo de lo que es.
...Yo sólo quería poder soñarlo; ni siquiera tenía que vivirlo. Pero el mundo no funciona así.
Olvidar las sonrisas y pintarse la cara con mentiras. Dejar de confiar.
Sobrevivir.
Supongo que parece más sencillo de lo que es.
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