lunes, 1 de agosto de 2011

Hatter's game (2ª parte)

Oh, mira tus manos. Ven, ¡álzalas! ¿Ves nuestras manos juntas? La misma sangre... Nuestras manos estaban destinadas a esto. El mismo dolor para ambos.

¿Y esos jadeos? ¿Sigues sorprendido?
Me haces sentirme halagada. No sabía que la verdadera yo te pudiese causar tan profundas emociones.

Vamos, date la vuelta, sigamos jugando.
¿Lo sientes? ¿Sientes la hoja cortando tu piel? Más abajo. Más fuerte ¿...tus músculos? Oh, veo que sí. No te muevas tanto, deja que el juego avance como debe.
Mi mano ensangrentada saluda a tu espalda. Parece que tu sangre se alegra de verte. ¿La echabas de menos? No te preocupes... La sangre a la sangre. Justo aquí abajo, descansa tu riñón. Déjame que os presente...

Shhh, calla. ¿A qué vienen esos gritos?
Vamos, mírame: has roto mis escudos, mi coraza. Has destruido el personaje que yo misma creé. Has destruido mi vida y me has hecho volver a... a esto. ¿No lo comprendes? Tú lo destrozaste todo. ¡Todo el atrezzo que creé por ti, para ti!
No tienes derecho a gritar. No tienes derecho a llorar. Deja de temblar.

Sí, sí, ya sé lo que estarás pensando... Si es que aún puedes pensar.
Estoy loca, una demente. Soy una asesina enferma, y necesito tratamiento. Llevo mucho tiempo necesitándolo.
No te engañes, no eres el primero que lo ha pensado. Hubo muchos antes que tú. Hubo otros, trataron de encerrarme, someterme a tratamientos, terapias, medicación… recuerdo haber oído algo sobre electroshock. Y sin embargo, aquí estoy.
Puede que sí, puede que esté loca. Sin duda, tú lo crees así. Yo prefiero pensar que todo depende de la moral, considéralo una… perspectiva. No existe una moral universal, por mucho que tú y tantos otros os esforcéis en lo contrario. Puede que mi locura sea sólo una forma más de luchar por la justicia, ¿nunca lo habías pensado? No, por supuesto que no. Ha sido una pregunta estúpida.
Hay cosas que son como deben ser. No todo se puede arreglar. No todo se puede cambiar.

No me mires así, no soporto ver tanto miedo en tus ojos. ¿O es desprecio?
Déjame verlo de cerca. No, no apartes la cabeza, déjame ver el odio que me corresponde…
Oh, ya veo. ¿Así soy para ti? ¡Qué hermosa desfiguración!
¿Sabes? En el fondo me alegro de que me veas así. De que para ti no sea la misma. Si me recordases tal y como era. Si recordases…
No, todo está mejor así. Todo es más fácil.

Deja de intentar moverte. ¿Por qué quieres hacerlo todo tan difícil?
Veamos… Debe ser por aquí. Nunca he visto un hígado. Uno de verdad, me refiero. Un hígado humano, vivo. ¿Cómo crees que llegaré antes a él?
Olvídalo. No te muevas. Me gusta más tu espalda.
Debería estar a esta altura. ¿Qué opinas? Vamos, siempre te gustó arriesgar. ¿Nada?… Allá vamos.

¡Oh, esos gritos! ¡Cállate de una vez!
Nadie se pone así por apenas unos centímetros cúbicos de carne removidos. Ese dolor se puede soportar, lo sabes. Sabes que yo soporté mucho más. No me mires así, ¡yo traté de ocultarlo, pero ambos sabemos lo que sufrí!

Not to be.

It all started when the words died.


If you need a confession, I'm guilty



sábado, 30 de julio de 2011

Hatter's game

Míralas. Mira como brillan.
No sé si la escasa luz que se filtra proviene del Sol o de la Luna, pero la luz por sí misma no es nada. Sin embargo su reflejo... ¿lo ves?
Su reflejo hace brillar mis manos en la oscuridad. Dos trémulas manchas rojas
Claro que lo ves. Incluso tú, incluso ahora, debes poder verlo.

¿Y mis ojos? ¿Ves mis ojos?
Supongo que no. Quizás permanezcas aún absorto con el brillo de tu sangre sobre mis manos. Pero ojalá pudieses verlos, saber todo lo que aún no has sentido.
¿No notas el frío?
No hablo de esta habitación, sino de las miradas. Su mirada era fría cuando se despidió de ti, lo sabes. Las miradas frías siempre ocultan las cosas más oscuras. Ocultan lo que no debe ser revelado. Quizás no puedas verlo, pero puedo prometer que mi mirada lograría helarte los pulmones antes de tu próximo aliento.
No, no me mires. No aún, todavía nos queda tiempo.

Vamos, ahórrate esas lágrimas. Nos harías un favor a ambos. Sé que lo último que se pierde es la esperanza, pero no me creo que esto te pille tan por sorpresa. Creí que ya te habrías acostumbrado a mi permanente desagrado, nunca fui muy buena ocultando el odio, aunque en mi opinión, es una sensación detestable.
Estoy segura de que, en el fondo, sabías que esto acabaría ocurriendo. Temías que esto sucediese, ¿no es así? Y a la vez querías que llegase pronto.
Todas esas noches sin dormir, víctima de la tensión, como una presa que escapa de un enemigo al que no puede ver.

¿Cómo se siente?
Todo ese desprecio, todo ese odio... Sé que podías sentirlo. A pesar de todos mis esfuerzos por intentar ocultarlo, por mostrarte sólo un falso retrato de mi misma... de la persona que tú habrías querido que fuese. A pesar de ello, sé que lo sabías. Sabías que había mucho más, por supuesto. Te llevó mucho tiempo preguntarlo, comenzar a investigar. ¿No esperarías que te lo diese todo hecho, no? Claro que te dije que estabas equivocado, y como ves, tenía mis motivos.

Oh... Quizás si entonces me hubieses hecho caso, nunca habríamos llegado a esto.
Así que, en cierto modo, estamos aquí por culpa tuya.
"A veces el dolor escapa a tu alcance. Y entonces, es mejor mantenerse alejado de él".
Te lo dije.

Es el dolor no que te ha traído aquí. Lo que nos ha traído aquí.
El dolor es el inicio y el fin de todo. Por ejemplo, hoy, lo será para ti. El dolor que nació del odio, de tu enferma y supurante alma, el dolor que te pareció tan distante y ajeno, será quién hoy, acabe contigo. Hay quien lo llamaría karma. Para mí no es más que una hermosa y sangrienta ironía.

¡No, no! ¡No te desmayes aún!
Mírame. ¿No puedes verme? ¡Mis manos! Eso es, mira mis manos.
¿Lo ves? Es tu sangre la que brilla, aunque ya está casi seca. Una pena, era tan hermosa... Pero no puedo bañarme en ella de nuevo, ¿verdad? Ya has perdido mucha sangre, querido, si seguimos así, morirás. Y aún tenemos mucho de lo que hablar.

Sí, vamos, ven. Acércate a mí. Te prometo que jamás encontrarás un mayor consuelo que el de poder abrazarte a tu propia muerte.


jueves, 28 de julio de 2011

La historia del barco sin velas


Háblame de nuevo de esa canción.
La canción que todo el mundo escribe
que todo el mundo sueña.
La canción que está prohibido cantar.
Por la que todos temen luchar...