viernes, 6 de diciembre de 2013

Carpe Diem

Hay gente que cuando se acercan los exámenes se vuelve terriblemente idiota.

Estoy hasta los cojones de los textos cliché, del "Carpe Diem", de frases y citas de mierda.

No quiero vivir cada día. No necesito probarlo todo ni verlo todo. No creo que las cosas vayan a mejor, nunca lo han hecho.
No necesito que nadie me diga de qué tengo que disfrutar, cómo tengo que sufrir o cuánto tengo que sonreír.

Estoy harta de que generalicen de una manera tan vulgar. Que se supone que mi vida tiene que ser salir de fiesta, emborracharme y hacerme fotos que colgar en facebook, y con suerte acabar despertándome en la cama de un desconocido que por la noche era más guapo. Y yo no quiero tener una guía para vivir, no me gusta.
Igual que me parece horrible que mi vida tenga como fin el vivir más, simplemente. Una casa bonita, si puede ser, con jardín. Una pareja guapa, si puede ser, con amor. Unos hijos educados, si puede ser, para tener la misma vida que tenga yo.

Me parece horrible que la vida venga con manual de instrucciones.

No quiero vivir cada puto momento. Hay momentos de mierda y momentos aburridos, casi todos son así. Prefiero vivir acordándome de las cosas que me hicieron feliz aunque estén en el pasado que ahogándome en toda esta basura.
No, lo que hago hoy no me acerca a lo que quiero hacer mañana, no me acerca a mi sueño. Porque yo lo que que quiero hacer es morirme, dormir para siempre, y hoy de momento aún respiro.

Mi día a día no son amigos de siempre, amigos de verdad, o de esos que al final siempre están ahí. Ni siquiera es mi familia.
Porque nadie ha gastado nunca dos pensamientos seguidos en mí, y sigo sin merecer que lo hagan. Mi día a día es intentar no volver a dejar de intentarlo, aunque quiera. Y no hay nadie que lo sepa, nadie que se preocupe. Nadie que deba preocuparse.

Lo que dicen que se ha aprendido a los veinte, no recuerdo no haberlo sabido.

Idos al infierno con vuestras vidas de entrada de blog con foto en tonos sepias. Estoy hasta los cojones de gilipollas.

domingo, 1 de diciembre de 2013

¿CÓMO COÑO HE LLEGADO A SER ESTO?

Lying awake

Primero vino la soledad, después, el miedo.

"No recuerdo haber sido la mejor amiga de nadie desde que acabé el colegio. Te prometo que ya me he acostumbrado".

Odio la apatía. Ya no poder sentir nada, aunque antes no sintiese nada bueno. Antes podía creer que podía ser feliz, ahora no, ya sólo despunta el odio. No tengo más ganas de luchar, no me interesa ser feliz. Ya me da igual vivir.

Sólo espero que acabe pronto.

Necesito creer que, tras la muerte, no queda nada.

sábado, 23 de noviembre de 2013

Psy

Ojalá pudiese ir al psicólogo con alguien. Alguien en quien confiase, que fuese como oyente, sólo para obligarme a decir la verdad. Más o menos.

Me da mucho miedo ir al psicólogo.
Por si me dicen que tengo algo.
Por si me dicen que no, que soy perfectamente normal.

Que me digan que soy normal (sólo un poco exageradamente dramática, sólo un poco demasiado desagradable como para que nadie quiera estar a mi lado), significaría que no hay nada que curar.

Que no hay manera de arreglarme.

Igual así es como soy yo, y este es mi estado normal. Igual esto es lo que está bien.
Quizás todo el mundo sienta las cosas igual que yo, y simplemente sea demasiado débil.

Prefiero vivir pensando que he renunciado a la opción de arreglarme que vivir sabiendo que así es como van a ser siempre las cosas. Que voy a vivir y voy a sentir siempre así. Que no me espera nada más.

Pero ojalá no tuviese que vivir siempre con ganas de dejar de hacerlo.


viernes, 22 de noviembre de 2013

Nota mental.

Porque quién iba a pensar que el deseo era del color verde del cielo; 
que se escondía por las noches entre tus mantas,
por el día, en la curva de tu cintura.


Guárdate de los fantasmas que creen en el amor,
que te susurran y te atan las manos con mentiras a la espalda.
Aquí ya nadie es de verdad; y míranos, varaditas en este agujero.
Intentando seguir sin dejar de mirar nuestras propias pisadas.

No vuelvas a acercarte a un mago,
que son sólo ilusionistas a los que la profesión les viene ancha.
Quédate conmigo en el pozo, encerradas,
pero con las manos libres para fabricarnos las alas.

Que lo que yo quiero es que el cielo se nos quede pequeño
que los sueños no nos aten en corto.

No pueden esconder el mar,
no hay muros lo bastante altos.

Nadie ahí fuera merece ver este color.
Guárdalo y que sea sólo nuestro,
que sea lo que veamos cuando nos quedemos ciegas,
cuando nos acerquemos demasiado al sol.

Vamos a mandarlos a la mierda,
ya no bailaremos sus aguas,
no encenderemos su fuego ni daremos el viento para sus velas.

Que para saber que te quiero no necesito perderte.
Prefiero morir aquí contigo,
encerradas en el pozo,
soñando juntas que volamos por encima del cielo.